Movilidad sostenible: una prioridad para la Comarca de Pamplona

Uno de los mayores desafíos que enfrentan las ciudades es planificar y mejorar su infraestructura y servicios de movilidad, ofreciendo alternativas eficaces, afrontando la emergencia climática y generando entornos más habitables y saludables. Por ello, la movilidad urbana sostenible es una prioridad central en nuestra agenda política para la Comarca de Pamplona.

Los descuentos puestos en marcha en septiembre de 2022 por el Gobierno de Pedro Sánchez han marcado un antes y un después. La reducción inicial del 30% en las tarifas del transporte público, financiada íntegramente por el Gobierno de España, ayudó a aliviar el impacto de la inflación y, en especial, del incremento de los precios energéticos derivados de la guerra en Ucrania.

En 2023, el descuento se amplió al 50%, gracias a la colaboración entre los Gobiernos de España y de Navarra y los ayuntamientos, consolidando un modelo de transporte público más accesible y reforzando su función social y ambiental. La evolución de estas medidas hasta la actualidad al prorrogarse para 2026, e incluir la gratuidad para menores de 14 años y descuentos especiales para jóvenes de 26 años, ha contribuido a que el Transporte Urbano Comarcal registre más de 46 millones de viajeros anuales, superando en seis millones el récord prepandemia.

Pese a todo, mejorar la cobertura del servicio sigue siendo la principal asignatura pendiente en una Comarca cada vez más extensa y poblada. Por ello, es imprescindible ser más ambiciosos e innovadores, impulsando nuevos servicios que mejoren la conectividad de los principales municipios de la Comarca con hospitales, universidades y el centro de Pamplona, implementando servicios rápidos en horas punta y consolidando los minibuses eléctricos que hemos promovido y que pronto operarán entre el Casco Viejo, el Ensanche y Santa María la Real.

Del mismo modo, el servicio de taxi necesita mejorar, tanto en los tiempos de respuesta como en la atención telefónica. Además, proponemos complementarlo con innovaciones como la creación de servicios de taxi concertado con tarifas cerradas que conecten los principales municipios de la Comarca con el aeropuerto.

Un cambio especialmente destacable para este 2026, tras un complejo proceso de municipalización, es la ampliación del sistema público de bicicletas eléctricas a toda la Comarca de Pamplona. Este proyecto, para el que hemos promovido un respaldo de 250.000 euros destinado a la instalación de 10 nuevas bases en los municipios de Ansoáin, Barañáin, Berrioplano, Berriozar, Burlada, Huarte, Orkoien, Villava, Sarriguren y Zizur Mayor, y que se complementa con subvenciones por valor de 500.000 euros del Gobierno de Navarra a los ayuntamientos de la comarca que decidan instalar estas bases, permitirá pasar de un sistema limitado a Pamplona a una red comarcal accesible, segura y conectada. De este modo, se dará respuesta a una demanda ciudadana planteada desde hace años y se promoverá una movilidad más sostenible.

Finalmente, la implantación del billete único de transporte supone otra medida transformadora. Por 60 euros al mes –30 € para menores de 26 años– será posible acceder a trenes de Media Distancia y autobuses interregionales, incluyendo los servicios que conectan Pamplona con Zaragoza y Vitoria. Esta medida facilitará los desplazamientos cuyo origen o destino trascienda Navarra, reforzará la cohesión territorial, fomentará la intermodalidad y consolidará el uso del transporte público frente al vehículo privado.

Las iniciativas en marcha –desde los descuentos y la expansión de las bicicletas eléctricas hasta el billete único y los minibuses eléctricos– marcan el camino hacia una Comarca de Pamplona más conectada, sostenible y justa. Aun así, queda mucho por avanzar, y en ese desafío continuaremos trabajando con decisión y compromiso.

Autores: Xabier Sagardoy e Iván Cacho.

Romper barreras de la salud mental

Ha llegado el momento de romper, de una vez por todas, con el tabú que aún rodea a la salud mental. Aunque hoy existe una mayor conciencia social, sigue siendo un tema que muchas veces se silencia, cuesta compartir y, en demasiadas ocasiones, se malinterpreta.

Hablar de salud mental no solo es bueno, sino necesario. Porque hacerlo rompe estigmas, abre puertas a la comprensión y ayuda a que otras personas se reconozcan en esas mismas experiencias que, en silencio, también viven.

Los casos de ansiedad y depresión han aumentado. Y puedo contarlo en primera persona: convivir con la ansiedad y la depresión es un desafío diario. Contarlo es importante, porque nadie debería sentir que camina solo o sola en este proceso. Todos debemos ser conscientes de que puede afectarnos a cualquiera, sin distinción.

Quienes convivimos con problemas de salud mental sabemos que la lucha es constante, que cada día es una pequeña gran victoria. La salud mental influye en todos los ámbitos de la vida: el trabajo, las relaciones, los estudios, los hábitos… Pero no, no es un signo de debilidad. Todo lo contrario: la verdadera fortaleza está en reconocerlo, en pedir ayuda, en levantarse una y otra vez cuando cuesta hacerlo.

El aumento de casos tiene muchas causas: una mayor conciencia social, especialmente entre la juventud; la sobreexposición en redes sociales, donde el anonimato facilita el juicio y el ataque; la confusión constante entre verdad y mentira; y una sociedad que, en ocasiones, parece guiada por el “sálvese quien pueda”.

Como sociedad, deberíamos preguntarnos: ¿qué hacemos por la persona que tenemos al lado? Vivimos tiempos en los que palabras como empatía, respeto, escucha y responsabilidad parecen desvanecerse. Sin embargo, son precisamente esas palabras las que pueden marcar la diferencia.

Cuidar la salud mental —también en la vida pública y política— implica respeto. Las críticas destructivas, los insultos anónimos, la burla o el intento deliberado de humillar dañan profundamente la salud mental. Y quienes actúan así, o no son conscientes del daño que provocan (lo cual ya es preocupante), o lo hacen con plena intención, lo que resulta aún más grave.

Necesitamos alejar el egoísmo y el señalamiento, y aprender a cuidar —y cuidarnos—. De esa sensibilidad nace la prevención, la herramienta más valiosa para evitar que los problemas se cronifiquen.

Aunque hablemos de “ansiedad” o “depresión” como conceptos comunes, cada persona los vive de manera única. Por eso, no hay soluciones universales: cada caso requiere comprensión, acompañamiento y atención profesional. Pedir ayuda no es rendirse: es un acto de valentía. Rodearse de personas que comprendan, escuchar y dejarse acompañar es parte del camino hacia el bienestar.

Es el momento de romper todas las barreras y tabúes que rodean la salud mental. Debemos poder hablar sin miedo, sin juicios, con naturalidad. Asistir al psicólogo o al psiquiatra no debería ser motivo de vergüenza, sino de orgullo. Todos tenemos días buenos y días difíciles, y reconocerlo es parte de nuestra humanidad.

Este artículo no pretende más que aportar un pequeño grano de arena: un gesto de empatía hacia quienes se sienten invisibles. A todas esas personas, decirles: no están solas. Somos muchos y muchas quienes transitamos por este camino y quienes tenemos que dar voz, hacer visible lo silencioso.

Y también, un profundo agradecimiento a las y los profesionales de la salud mental: guardianes, maestros y compañeros de viaje en los momentos más duros.

Es tiempo de poner la salud mental en el centro, porque, sin salud mental, simplemente no hay salud.

Ibai Crespo
Parlamentario PSN-PSOE

20 años de matrimonio igualitario: Un Orgullo que no olvida las batallas por librar

Este 28 de junio volvemos a celebrar, un año más, el Día Internacional del Orgullo LGTBI. Han pasado 56 años desde aquellos disturbios en Stonewall (Nueva York), los cuales supusieron el inicio de una lucha por la conquista de derechos para todas las personas LGTBI. Gritaron «¡basta!» ante una sociedad que criminalizaba la diversidad sexual y de género, que la trataba como una enfermedad e invisibilizaba a quienes se salían de la heteronormatividad.
Mucho ha pasado desde entonces y se han logrado muchos avances. Este año es especialmente importante, ya que se conmemora el 20.º aniversario de la aprobación del matrimonio igualitario. Fuimos el tercer país del mundo en aprobarlo y el primero en aprobar, al mismo tiempo, la adopción para parejas del mismo sexo. En definitiva, hace 20 años se aprobó que las personas LGTBI pudieran desarrollar de manera plena su proyecto de familia.
Es importante reconocer la labor de las asociaciones LGTBI y de los activistas en derechos humanos que trabajaron para conquistar este derecho. En especial, es justo reconocer la figura de Pedro Zerolo, quien trabajó tanto dentro como fuera del PSOE para que este derecho hoy sea una realidad. Porque, en aquella época, no era fácil plantear estas necesidades.
Fueron muchas las voces discrepantes, lideradas por el Partido Popular y la Iglesia de nuestro país: Ana Botella comparando la diversidad sexual con peras y manzanas; la Iglesia, horrorizada, diciendo que lo siguiente sería el matrimonio entre personas y animales; y el Partido Popular llevando la medida al Tribunal Constitucional. Pero, 20 años después, aquí sigue en pie como uno de los mayores derechos civiles alcanzados, a pesar del odio sembrado por ciertas esferas políticas y sociales. Por cierto, 20 años después, el Partido Popular sigue sin pedir perdón a todas aquellas personas y familias afectadas por sus declaraciones y acciones. Pero, como se suele decir, nunca es tarde si la dicha es buena. Estoy seguro de que, en algún momento, se posicionarán del lado bueno de la historia y se sumarán al avance de los derechos en materia de diversidad sexual y de género.
A pesar de que el Orgullo es un día para celebrar todo lo alcanzado, este año también tiene un carácter amargo. Este Orgullo toca reivindicarse también por aquellas personas LGTBI que no pueden hacerlo, ya sea porque en sus países es peligroso o porque han optado por recortar sus derechos, como sucede en Rusia o Hungría. Estamos viviendo el primer retroceso en materia de diversidad sexual y de género en Europa. Esto es muy preocupante, ya que existe el riesgo de contagiar al resto de países miembros y alentar más a los grupos de ultraderecha.
El avance de la ultraderecha amenaza los derechos conquistados por las personas LGTBI. Estamos viendo con mucha preocupación cómo, en aquellas regiones donde tienen responsabilidades de gobierno, criminalizan con sus discursos a las personas LGTBI, las asocian con la pederastia y la perversión de menores, y recortan las leyes autonómicas (o, por lo menos, lo intentan). Sin irnos muy lejos, la semana pasada VOX fue el único partido con representación en el Congreso que votó en contra de la iniciativa presentada por el PSOE para modificar el Código Penal y prohibir las terapias de conversión en todo el país. Estas terapias no son otra cosa que torturas enmascaradas bajo el nombre de «terapias», que son traumáticas y atentan contra la dignidad humana. Lejos de aceptar la diversidad sexual como una forma más de la diversidad humana, la tratan como una enfermedad que debe ser «curada».
Por eso, en este Orgullo hay que salir a la calle más orgullosos y orgullosas que nunca, recordando todo lo alcanzado y agradeciendo a quienes nos precedieron. Gracias a esas personas, hoy podemos vivir la diversidad sexual y de género de una manera más libre, pero sin olvidarnos de todo lo que queda por hacer. Recordemos que, en España, hoy se siguen perpetrando torturas hacia las personas LGTBI. Debemos terminar con ellas y perseguir a quienes las realizan.

Julen Enériz
Secretario LGTBI PSN-PSOE

Navarra: una economía fuerte, una fiscalidad justa

En los últimos tiempos, sobre la fiscalidad navarra se están vertiendo muchas opiniones. Y, aunque algunas responden a una continua campaña de desprestigio impulsada desde la derecha política, económica y mediática –una campaña cargada de bulos cuyo único propósito es desgastar al Gobierno–, los datos objetivos desmienten rotundamente ese discurso. Porque, mientras se insiste en dibujar una imagen catastrófica, las evaluaciones de organismos externos a nuestra comunidad avalan con claridad la buena salud de la economía navarra. Y los resultados son, sencillamente, incontestables.

El Banco de España confirmaba recientemente que Navarra ha reducido su deuda en 900 millones en tan solo cuatro años. De hecho, con un 10,3% y 2.745,5 millones de euros, somos la comunidad autónoma con la ratio deuda/PIB más baja de todo el país. Además, Navarra es una de las dos únicas regiones en Europa que mantiene el nivel máximo de solvencia económica, según Standard & Poor’s, agencia que señala que la economía navarra es más rica y competitiva que la del resto de España, y con mejor salud en las finanzas públicas. Por su parte, el Colegio General de Economistas de España sitúa a Navarra, una vez más, a la cabeza en competitividad.

Estos datos no son casuales. Responden a la estrategia de una política económica coherente, basada en la responsabilidad fiscal, la justicia social y una gestión rigurosa. Porque el crecimiento económico, por sí solo, no basta si no va acompañado de una mejora de nuestro estado de bienestar, de una mayor cohesión social, del fortalecimiento de nuestros servicios públicos o de la capacidad de hacer frente a determinadas contingencias sobrevenidas.

¿Significa esto que no existen problemas? En absoluto. Por citar algunos ejemplos, hay empresas en situaciones extremadamente delicadas, personas viviendo bajo el umbral de la pobreza y un desempleo que, aunque es el más bajo del país, sigue siendo una de nuestras principales preocupaciones. También hay retos importantes en listas de espera sanitarias y en la atención a la dependencia, que requieren respuestas firmes y sostenidas en el tiempo.

Pero Navarra también tiene una auténtica fortaleza. Una fortaleza conseguida, precisamente, con lo que tanto se critica y se cuestiona: un sistema fiscal propio que permite aplicar una política fiscal que dota a Navarra de los recursos suficientes para afrontar los desafíos que plantea un mundo globalizado, desafíos llenos de incertidumbre y decisiones capaces de cambiar el panorama económico mundial de la noche a la mañana.

Y sabemos por experiencia lo importante que es estar preparados. La pandemia o la crisis energética provocada por la invasión de Ucrania son dos ejemplos recientes. En ambos casos, el Gobierno de María Chivite desplegó, en una situación de extrema complejidad, un amplio paquete de medidas urgentes y extraordinarias para proteger a personas, empresas y empleos. Navarra fue, de hecho, la comunidad que más líneas de ayuda destinó a los sectores más afectados.

Hoy, una nueva amenaza se perfila en el horizonte: la deriva ultraderechista e impredecible de Trump y sus efectos en la economía global. Por eso es fundamental continuar por la senda de la responsabilidad. Solo así podremos mantener el margen de actuación necesario para responder, como ya lo hicimos, a situaciones excepcionales.

Desde el Partido Socialista de Navarra defendemos este modelo de suficiencia financiera. No creemos en las supuestas recetas mágicas de las bajadas generalizadas de impuestos. Son falsas soluciones que solo conducen a una menor recaudación, al debilitamiento del Estado del bienestar –lo cual supondría la ruina para la clase trabajadora– y a una mayor dependencia de la deuda. Y la deuda, no lo olvidemos, la pagamos entre todos y todas.

También es rotundamente falso que el Gobierno de María Chivite haya convertido Navarra en un “infierno fiscal”. Es cierto que se ha incrementado la presión sobre los patrimonios de más de 11 millones de euros –una medida de justicia fiscal–, del mismo modo que también lo es que se ha aliviado la carga tributaria de las rentas medias trabajadoras, que son las que más nos ocupan y las que más debemos proteger.

En definitiva, debemos seguir apostando por la prudencia, el rigor y la responsabilidad fiscal. Porque es esta política económica la que permite a Navarra seguir creciendo, proteger su tejido productivo y garantizar los servicios públicos que sostienen nuestro modelo de convivencia. No hay otra vía más sólida ni más justa para encarar los retos del presente y del futuro.

La autora, Ainhoa Unzu, es parlamentaria foral  y portavoz del PSN-PSOE en Economía y Hacienda

Blindar el futuro

Esta semana, en el Congreso de los Diputados, ha tenido lugar un debate que, aunque a menudo parece diluirse en la vorágine del día a día, posee un gran calado. Se trata de un cambio de marco político de gran ambición y profundidad.

El miércoles, a diferencia de otros días en la Cámara, los diputados mantuvieron la compostura, incluso después de episodios bochornosos, como los gestos groseros y los golpes en los escaños que vimos hace dos semanas, protagonizados por el tránsfuga Sergio Sayas. Este debate requería una visión de largo alcance. Europa vuelve a enfrentarse a una encrucijada: tras la crisis derivada de la pandemia de covid-19, ahora nos encontramos ante un desafío en materia de seguridad y defensa. El presidente fue claro en su intervención: el refuerzo de la seguridad y la defensa no puede hacerse a costa del Estado del Bienestar. Ambas cosas son necesarias. Una mayor inversión en defensa no debilita nuestro modelo social; al contrario, lo protege.

España cuenta con una economía que crece cuatro veces más que la media europea, con cuentas saneadas y la confianza de los inversores extranjeros. Esto nos permite afrontar ambos retos a la vez. Los datos lo avalan: en los últimos años, hemos incrementado en casi 10.000 millones de euros la inversión estatal en Defensa, pasando del 0,9% del PIB que dejó la administración Rajoy a más del 1,2% en 2023. Al mismo tiempo, hemos aumentado en casi 120.000 millones la inversión en servicios públicos y prestaciones sociales, y en más de 30.000 millones el apoyo a la transición ecológica.

Con estas cifras sobre la mesa, es fundamental que el esfuerzo industrial que realicemos esté bien orientado. Como país, debemos asegurarnos de que este impulso beneficie a España y a Europa, generando empleo, fortaleciendo empresas y consolidando el proceso de reindustrialización iniciado hace siete años, del mismo modo que hicimos en nuestra respuesta a la pandemia.

Durante su intervención, Pedro Sánchez anunció la puesta en marcha de un gran Plan Nacional para el Desarrollo e Impulso de la Tecnología y la Industria de la Seguridad y Defensa. Estoy segura de que Navarra desempeñará un papel clave en esta industria del futuro. Como comunidad autónoma más industrializada, tenemos el reto de agilizar las transformaciones y encontrar nuevos nichos industriales que aporten valor, empleo y riqueza a nuestra tierra.

Es momento de afrontar la realidad que vivimos: las amenazas de Putin, la imprevisibilidad de Trump y el genocidio que está teniendo lugar en Gaza. Europa y España deben reaccionar. Nos guste o no, este es el mundo en el que vivimos. Debemos fortalecer nuestra tecnología, inteligencia y capacidades militares no para hacer la guerra, sino para evitarla.

No perdamos de vista lo esencial: invertir en seguridad es garantizar la paz.

La autora, Adriana Maldonado, es diputada navarra del PSOE y secretaria de Industria del PSN-PSOE.

En democracia no cabe la apología del franquismo

¿Es admisible que asociaciones pro nazis exalten los crímenes cometidos en los campos de exterminio? ¿La humillación pública de las víctimas de Hitler contribuye a la formación de la opinión pública en una sociedad democrática? En el grupo socialista pensamos rotundamente que no, y por ello, hemos presentado una proposición de ley que regula la posibilidad de disolver judicialmente las asociaciones que realicen apología del franquismo. En concreto, hemos presentado una modificación de la ley orgánica reguladora del derecho de asociación por la que los jueces podrán disolver aquellas asociaciones que practiquen la apología del franquismo que cause la humillación a las víctimas de la guerra civil o la dictadura.

La derecha (UPN, PP) y la extrema derecha (VOX) han anunciado que, al igual que hicieron con la ley de memoria democrática, no apoyarán esta proposición de ley. Para evitar que los jueces puedan disolver las asociaciones que hagan apología del franquismo, la derecha acude a argumentos extremadamente cínicos y, sobre todo peligrosos, en tanto que dan oxigeno político a los enemigos de la democracia. Me centraré en sus dos argumentos principales:

Primero. La derecha dice que poder ilegalizar a las asociaciones que hagan apología del franquismo supone mirar al pasado, no al futuro. Pero la realidad es la contraria, esta norma pretende que en el futuro no se vuelvan a cometer las involuciones democráticas del pasado. Si algo aprendimos de la historia es que las democracias son vulnerables y pueden ser derrocadas y que, por tanto, deben establecer mecanismos de defensa frente a sus enemigos. Debemos tomar conciencia de la gravedad del momento por el que estamos pasando. La extrema derecha organizada en una suerte de internacional reaccionaria supone un peligro real e inminente para las democracias y los derechos humanos en cada uno de los países donde gobierna, como está ocurriendo con Trump en EEUU. El modelo para imitar y a exportar es claro: la Hungría de Orban. En este sentido, no es casual que uno de los puntos comunes de la extrema derecha global es el revisionismo y rehabilitación de las dictaduras en España, Italia, Alemania, Argentina, etcétera. De hecho, no se esconden. Así, por ejemplo, un diputado de VOX afirmó que el franquismo fue “una etapa de reconstrucción, de progreso y reconciliación para lograr la unidad nacional”, además defendió las redes sociales como “difusoras de la verdad”. La consecuencia de esta estrategia y su difusión en redes sociales, que tienen un sesgo ideológico, de género y de edad, es que cada vez más hombres jóvenes se manifiestan favorables a sistemas de gobierno autoritarios.

Segundo. Resulta sumamente cínico que UPN no apoye ni la ley de memoria democrática ni la disolución de las asociaciones profranquistas porque no contemplan a las víctimas del terrorismo de ETA. Se trata de una coartada falsa porque precisamente, dada la importancia que tiene para nuestra democracia, las víctimas de ETA tienen leyes de reconocimiento específicas y, por supuesto, el Código Penal contiene normas que castigan la justificación del terrorismo y la humillación de sus víctimas. Por tanto, se trata de cuestiones distintas que merecen regulaciones específicas.

Por mucho que lo quieran esconder, la realidad es clara, UPN y PP están protegiendo a VOX porque llegan a acuerdos políticos de manera permanente y, si obtienen los votos suficientes, prevén formar gobiernos de coalición. El problema es sumamente grave, pues la extrema derecha española no sólo justifica y blanquea el franquismo, sino que, además, tiene como aliados, referentes ideológicos y estratégicos a Trump y Putin, que quieren acabar con la democracia en Europa y, en este momento, suponen una amenaza real e inminente. No olvidemos que la derecha tradicional, tanto en Alemania como en Italia, posibilitó el ascenso de los fascismos al poder y, por tanto, no repitamos los errores del pasado.

Desde una perspectiva filosófica, tras el ascenso del fascismo en Europa, Popper sostuvo que una sociedad verdaderamente tolerante debe conservar el derecho a negar la tolerancia a quienes promueven la intolerancia. Desde la perspectiva de las democracias constitucionales, cabe castigar la apología de la violencia y la humillación de sus víctimas como forma de defensa de la propia democracia.

El autor es Toni Magdaleno, senador por Navarra del PSN-PSOE y portavoz socialista en la Comisión Constitucional.

Es público, no gratuito

No es gratis, es público, es de toda la ciudadanía navarra y entre todos lo financiamos. Estamos asistiendo a una campaña sin precedentes a nivel político, mediático y económico contra los impuestos. Continuos alegatos contra nuestra fiscalidad, trasladando todos los días el mensaje de que Navarra es un infierno fiscal, y que el cumplimiento de nuestras obligaciones fiscales es poco menos que un expolio y un saqueo por parte del gobierno. Trasladan a la sociedad como una auténtica lluvia final el binomio “más impuestos, peores servicios”, que los impuestos son un timo, que son confiscatorios, que son malos, y que la administración poco o nada nos da a cambio. Toda una irresponsabilidad y falta de conciencia cívica. Y lo peor es que esto provoca que cale en la sociedad un sentimiento contra el estado de bienestar, además de ser un mensaje demoledor contra el sistema que hemos construido entre todos y todas. Por eso, no debemos olvidar cuál es la función de los impuestos.

Nuestro estado de bienestar, el que trata a todas las personas por igual, está basado en la solidaridad y tiene como principio la igualdad de oportunidades. Se construye y financia con impuestos, donde quien más tiene, más aporta al sistema. Un estado de bienestar que nos está garantizando servicios, avances, protección, desarrollo o ampliación de derechos, y que desde varios frentes vemos cómo se empeñan en hacer retroceder.

Pero los impuestos, lejos de ser un infierno, son el acceso al sistema público de salud, es la educación y formación de nuestros hijos e hijas en todas sus etapas, es la atención a las personas dependientes, la competitividad de las empresas, una jubilación digna, o las prestaciones y ayudas que recibimos cuando las cartas no nos vienen bien dadas. Porque la inmensa mayoría sabemos que nunca podríamos hacer frente a lo que cuesta la educación y formación de un hijo hasta que acaba una carrera o un ciclo si no es con financiación pública. Y sabemos que nunca podríamos pagar de nuestro bolsillo una operación, o el tratamiento que una enfermedad nos puede deparar, que es lo que ocurre en muchos lugares si no se tiene un carísimo y buen seguro privado.

Pero quizás nos equivocamos al dar por hecho que valoramos y somos conscientes de qué significa vivir en este estado de bienestar, porque quienes lo pelearon fueron nuestros padres y no hemos conocido otra cosa, con unos derechos por los que ya no hemos tenido que luchar, ni sabemos cuánto cuesta conseguir, y por unos bienes y servicios que siempre hemos conocido y creemos que están ahí porque sí.

Y, ciertamente, es difícil relacionar el coste que supone a cada navarro pagar impuestos con el beneficio personal que recibimos a cambio, y, por tanto, desconocemos si los impuestos que pagamos los compensamos con los servicios que recibimos. Y debemos saberlo. No sólo para conocer nuestro reporte individual, sino para valorar lo que tenemos en común como sociedad.

Y sí. Es rentable pagar impuestos. Compensa con creces lo que recibimos. ¿Se han parado a pensar cuánto cuesta por alumno un curso en la escuela pública? Porque cada alumno y alumna de primaria tiene un coste de 3.200 euros al año, cifra que asciende a los 5.100 euros al año cuando este alumno/a pasa a secundaria. A lo que hay que añadir 1.600 euros más si utiliza transporte escolar y 990 euros por comedor. ¿Sabían que pagamos tan sólo el 33% del precio real del viaje en villavesa? Los pensionistas el 10%. ¿Cuánto cuesta un TAC, una analítica, una ecografía o un ingreso hospitalario?, ¿un tratamiento de cáncer, un tratamiento crónico, un parto, el precio real de los medicamentos?, ¿Saben que el precio real de una plaza de residencia para personas con discapacidad asciende a 7.000 euros al mes? ¿Qué bolsillo es capaz de asumir esto?

Yo creo que es necesario que nos hagamos estas preguntas y que sepamos las respuestas, porque sólo así nos daremos cuenta de que somos usuarios intensivos de los servicios públicos, y porque conviene hacer un poco de pedagogía para mejorar la conciencia cívico-tributaria que conlleva al cumplimiento de las obligaciones fiscales.

Es fundamental conocer el destino y el coste de los servicios que tenemos en Navarra para entender también la necesidad de tener un sistema impositivo foral acorde a la calidad de vida de nuestra comunidad. Porque, además, ello ayudará a concienciar sobre el valor social de los impuestos, a conocer los beneficios y el impacto que aportan a nuestra vida, y valorar más y mejor nuestro sistema de bienestar como un verdadero sistema de igualdad de oportunidades, que, obviamente, siendo mejorable, es el mejor en el que podemos vivir. Y, desde luego, la solución no es arremeter contra los servicios públicos y la Navarra que hemos construido entre todos, sino mejorarla y fortalecerla.

Es importante también pararse a reflexionar a dónde llevan estos mensajes anti-impuestos, anti-estado, anti-servicios públicos y anti-política. Porque es necesario tener muy presente las consecuencias que ha tenido el triunfo de estos mensajes en otros lugares donde ahora se echan las manos a la cabeza. Milei recordando derechos con motosierra, Trump y su predicamento antisistema, discursos que también se reproducen constantemente en Navarra. Desgraciadamente, la democracia está en crisis en todo el mundo, y uno de los motivos es que intentan hacer creer al ciudadano que la administración pública es un fraude. Y esto es muy peligroso, porque una ciudadanía que no conoce ni valora los servicios que recibe por parte de la administración, puede tener la tentación de apoyar otros modelos menos democráticos.

Por eso, si queremos fortalecer el estado de bienestar y nuestra democracia, necesitaremos también una defensa de los servicios públicos. Porque tristemente ya vemos cómo en otras CCAA comprobamos algo que no creímos nunca que ocurriría: las políticas sociales y lo derechos de las personas tienen punto de retorno. Necesitamos creer que tienen valor, necesitamos vivir el estado de bienestar como una conquista colectiva y un tesoro a proteger. Los ciudadanos debemos conocer y valorar todo lo que tenemos, y tener sentido de lo común y de lo público.

Ainhoa Unzu, Portavoz Economía y Hacienda del PSN en el Parlamento de Navarra

¿Qué hacer con el Informe Draghi?

Hace un año, Ursula von der Leyen pidió al ex expresidente del Baco Central Europeo, Mario Draghi, un informe que debería ser la hoja de ruta de la que será la próxima Comisión Europea. El informe «El futuro de la competitividad de Europa» se presentó este mes de septiembre con un gran impacto en el mundo económico, académico y político en Europa y España, con un gran consenso en el análisis, pero con diferencias en las políticas para llevarlo a cabo.

En un mundo cada día más dinamitado, con bloques geoeconómicos cada vez más marcados, analizar y acertar en el rumbo que debe tomar la economía europea es clave para la Europa de 2050.

¿En qué debemos ser líderes? ¿En qué sectores industriales podemos diferenciarnos de China y Estados Unidos? ¿Cómo alcanzar esa ansiada competitividad? Su propuesta central es la movilización de inversiones de hasta 800.000 millones de euros al año entre dinero público y privado (el equivalente a alrededor del 4,5 por ciento del PIB de la Unión Europea), para acelerar la innovación, abaratar la energía sin renunciar a la descarbonización y reducir dependencias estratégicas, especialmente en sectores clave como el suministro de materias primas y semiconductores.

En palabras de Draghi, «el futuro económico del Viejo Continente depende de su capacidad para implementar una nueva estrategia industrial europea, que cohesione a los veintisiete en un esfuerzo coordinado y eficaz». Además, también advierte de la importancia de la innovación en todas las etapas de la economía, resaltando que no estamos logrando traducir la innovación en comercialización.

Ello nos lleva a tener que plantearnos qué relaciones comerciales debemos tener con Chinaya que, tenemos que restablecer el equilibrio si la competencia sigue siendo deslealNuestra seguridad interna depende, especialmente, de un puñado de proveedores de materias primas críticas y tecnología digital, como son los chips, en los que el noventa por ciento de la capacidad mundial de fabricación de obleas se encuentra en Asia. También, deberemos mirar a Estados Unidos, que con sus modelos de innovación practica y ejemplos como la Ley de Reducción de la Inflación, ha dado gran oxígeno a sus empresas.

El ministro de Economía, Carlos Cuerpo, dijo muy acertadamente que «Europa es muy buena respondiendo en modo crisis, como hemos visto con la pandemia o la Guerra en Ucrania, pero ahora debe serlo también en un reto que es más a medio plazo».

En España estamos inmersos en el debate y la negociación sobre la futura Ley de Industria, un granito de arena más para esta tarea que Draghi ha puesto a todos los europeos, ya que la actual Ley, de 1993, no contempla ni la existencia de internet en el sector. Esta futura Ley podrá permitir a las empresas españolas de sectores claves, como el de la automoción, el agroalimentario, el manufacturero o el textil, ser más competitivos.

Nuestra obligación, como políticos y legisladores, es dejar las trincheras a un lado y aprobar una Ley que ayude a la industria 5.0 y la haga más fuerte. Ya que, según los datos, solo el 17 por ciento del PIB nacional es aportado por la industria.

La competitividad, el gran reto colectivo que asume el informe Draghi, será también el tema de debate de los jefes de Estado y de Gobierno en la cumbre de Budapest de noviembre, y debemos evitar que Europa se quede atrás en la escena mundial. Nuestro trabajo debe ser, por tanto, coordinado con una Europa cada vez más compleja en su gobernanza y escorada a la extrema derecha, tanto en el Parlamento Europeo como en los gobiernos de la Unión.

Sin duda, la nueva Comisión Europea, donde la socialista Teresa Ribera tendrá mucho que decir respecto a estos retos, tiene un trabajo inmenso para posicionar a Europa como una economía competitiva y de claro liderazgo.

Autoría: Adriana Maldonado, Diputada del PSN-PSOE.

Se acabó la fiesta antes de empezar

El albero de la plaza de toros de Tudela, convertido en un lodazal, no ofrecía condiciones para garantizar la seguridad de los jóvenes que se iban a reunir allí el pasado sábado en la Fiesta Light y Fiesta de DJs, organizadas por el Ayuntamiento. ¿La razón de su cancelación? Climatológicas, obviamente; sólo había que ver llover, un sin parar. Un diluvio como pocos vistos en tan poco tiempo: litros y litros imposibles de desaguar. ¿Alguna explicación adicional por parte del Consistorio? Ninguna, salvo la atmosférica. Era evidente: “tras las fuertes lluvias, el recinto no reunía las condiciones para garantizar la seguridad del evento”, informó la concejala de juventud.

Ante esta situación, en una hipotética imagen apocalíptica de nuestros jóvenes empapados de agua y tiritando ateridos bajo el aguacero inclemente, resbalándose sin solución de continuidad por el barro, descalabrándose enteros por el graderío deslizante o contusionándose de diversas formas contra los burladeros como si fueran vaquillas o novillos recién salidos de los toriles, habría que dar hasta las gracias por la sensata decisión del Consistorio. ¿O no? Lo primero es la salud de la ciudadanía –y más si es joven: divino tesoro– y, también, la protección del medio que nos rodea y protege. Porque además de un hueso fracturado, una costalada lumbar o un común resfriado personal que tendría que costear nuestra sanidad pública, el estropicio medioambiental que hubiera supuesto cientos de lavadoras a todo trapo para desembarrar las vestimentas juveniles, hubiera sido de las de época: faltarían hasta tendederos para colgar toda la ropa a la vez. Y el sol no se vislumbraba, y las nubes erre que erre obcecadas en su descarga. Nada, mejor suspenderlo todo y a esperar otro año siempre que no llueva.

Entonces, ¿a qué viene todo este alboroto entre la juventud tudelana? Porque se armó la de dios (tronando en las redes sociales igual que la furia del agua torrencial en las calles de nuestra localidad) en el chat de Juventud Tudela, en relación a la desafortunada propuesta de utilizar el coso tudelano para una cosa bien distinta a las corridas de una vez al año, como es una fiesta de DJs, aunque en la misma plaza puedan entonarse corrido, ranchera, bachata, reguetón, pop o cualquier otro género musical con el que amenizar el jolgorio bien regado por el líquido no caído únicamente del cielo como si no hubiera un mañana. Sólo hay que leer los comentarios para palpar el sentir de esta parte afectada de la población por el suspenso obtenido con críticas (algunas de ellas maravillosamente razonadas) que transmitían hartazgo sí –natural–, frustración también –lógico–, pero, ¡ah!, sí, esto es lo novedoso y lo destacable en todo este asunto festivo embarrado, cierto desengaño en el fracaso del evento, como si el agua hubiera descubierto, por fin, una realidad hasta ahora desconocida entre la juventud tudelana: “Disfrutemos de lo votado” (literal) se podía leer en los comentarios. Interesante.

La previsión del Instituto Nacional de Meteorología, como es habitual, fue certera. Se anunciaban lluvias intensas para el fin de semana y hubo tales lluvias y en la cantidad anunciada. La previsión del Ayuntamiento de Tudela para disponer de un plan alternativo al emplazamiento inicial, como también es habitual, fue inexistente. O la plaza o nada. Y como la plaza no estaba para nada, pues nada. Blanco y en botella. No sé de qué nos quejamos. Si no se puede no se puede. ¿O sí? Parece que sí, que ha de poderse si de verdad se quiere ser un referente. Una Tudela a la que cada día se le apellida, desde la administración local, como capital (¿de qué?) carece de un recinto multiusos que sí existe en otros pueblos de la Ribera, sin que se erijan representantes riberos y que por cierto, llevamos solicitando y proponiendo hace años sin que se nos escuche.

Una Tudela a la que cada día se le publicita, desde la institución municipal, como capital (¿de qué?) no es capaz de tener un espacio asfaltado y provisto de carpas portátiles en ninguno, sí, en ninguno de los solares ubicados por toda la ciudad, como son capaces de tener en cualquier otro pueblo de la Ribera sin que se autoproclamen embajadores riberos. Un joven escribía que menos capitalidad de palabra y más capitalidad de hechos. Alguien dijo también hace mucho tiempo: “me conoceréis por los hechos”; y los hechos resultaron indubitados: cancelación del evento. ¿Qué se hizo a parte de la suspensión? Anunciar la devolución del dinero de las entradas y pensar en otras fechas, nada más. Probablemente se miraría con el ceño fruncido, arrugado y avinagrado a Pamplona como responsabilizándola del desastre de planificación: ¡si es que hasta nos traen las nubes cargadas de agua a la Ribera! Lo dicho, se acabó la fiesta antes de que ésta empezara. Ya queda menos para la siguiente. Esperemos que luzca el sol o si llueve escampe a tiempo porque en otro caso volveremos a suspender esta asignatura llamada previsión municipal.

Iván Romo Arbide, Agrupación Municipal PSN Tudela

Septiembre, nuevos comienzos con viejos conocidos

Septiembre es un mes de reencuentros, bienvenidas y nuevos comienzos, lleno de sentimientos encontrados que afectan especialmente a estudiantes de todas las edades. Al despedirnos del verano y de las vacaciones, comenzamos un nuevo curso con nervios, expectativas e ilusiones renovadas.

No se trata solo de un impacto en las y los estudiantes, sino que también afecta a todas las familias. Para muchas, septiembre marca el momento de acceder a un centro de primer ciclo de educación infantil, que atiende a niños de 0-3 años. Defendemos la educación como algo fundamental que representa universalidad de oportunidades, acceso a la formación y, sobre todo, conciliación familiar.

Esto se refleja en la Ley Orgánica 2/2006, de 3 de mayo, de Educación, así como en el Acuerdo Programático para un Gobierno de Navarra Progresista y Plural 2023-2027. En el punto 5, referido a Conocimiento, Educación e Igualdad de Oportunidades, se establece un objetivo claro:

“Avanzar hacia la universalización del Primer Ciclo de Educación Infantil, con la creación de plazas públicas gratuitas, especialmente para el alumnado más vulnerable. Priorizando las zonas rurales y zonas en riesgo de exclusión social. Así como alcanzando la gratuidad total de los cuatro tramos de renta restantes. Regular la Admisión de las Escuelas Infantiles con la normativa de admisión del resto de etapas ajustándose a los criterios de admisión LOMLOE…”.

En los últimos años, el Gobierno de Navarra ha impulsado significativamente el reconocimiento de la educación infantil pública, trabajando en la extensión progresiva de la oferta y la gratuidad, lo que ha tenido un impacto positivo en la escolarización. Sin embargo, aún hay muchos niños y niñas en Navarra que quedan fuera de esta primera etapa del sistema educativo. Esta situación pone de manifiesto la inequidad en el acceso, que varía según la localidad de residencia. En Tudela, esta problemática es particularmente acentuada. 45 familias que solicitaron plaza quedaron fuera de la lista en el último proceso de admisión realizado en el mes de mayo.

Por tanto, se constata que la oferta actual de plazas en el primer ciclo de educación infantil pública no cubre la demanda de las familias de Tudela, que aumenta cada año. Para reducir esta brecha y tratar de garantizar el mejor inicio posible a toda la infancia de Tudela, es necesario ampliar la oferta pública en este ciclo y garantizar la equidad en el acceso.

Recientemente el Consejo de Ministros aprobó una asignación de 2,7 millones de euros para crear 250 plazas públicas y gratuitas en Navarra para el primer ciclo de educación infantil (0 a 3 años).

Sin embargo, a pesar de ser una gran noticia, que cualquiera aprobaría sin dudarlo, hay quienes, como nuestro alcalde y su equipo de gobierno, argumentan que no se necesita más oferta, basándose en reuniones que, según ellos, demuestran que no hay lista de espera. Esto genera preocupación en las familias que se enfrentan a dificultades para acceder a los servicios públicos.

A pesar de la disposición del Gobierno de Navarra para mejorar la financiación de las escuelas infantiles, nuestro alcalde, el señor Toquero, niega la habilitación de nuevos espacios y que se lleven a cabo cuantas actuaciones puedan encajarse en el programa de creación de plazas financiadas con los citados fondos. Como si fueran a salir de su bolsillo. Se pasa la vida pidiendo y cuando le dan, lo rechaza. Una actitud que demuestra que prefiere ir contra la ciudadanía de Tudela que aceptar que algo bueno viene de este gobierno.

Hay una partida de fondos cuantiosa, hay disposición desde Gobierno de Navarra y desde todos los agentes y entidades de llevarlo a cabo, pero como él no ha sido el artífice, decide que es más rentable prometer, no cumplir y dedicarse a otros menesteres.

Igual lo que le preocupa al señor Toquero es que no va a poder poner una placa con su nombre en letras capitales o sacarse una foto para colgar en sus redes sociales. No es por pensar mal pero quizás es capaz de no aceptar los fondos para poder usarlos de manera torticera y acabar quejándose de que todo había sido idea suya, de que él y solo él quería poner en marcha la iniciativa y que el Gobierno de Navarra lo abandona y está en su contra. O quizás lo que persigue es seguir demostrando su egocentrismo amparado en su mayoría, o quizás lo que busca es seguir utilizando a Tudela como trampolín para sus guerras políticas internas. Lo que queda claro es que poco le importa la educación de su ciudadanía y mucho menos las oportunidades para todos y todas.

Laura Sáez
Agrupación Municipal PSN-PSOE Tudela