El PSN-PSOE de Pamplona exige que la convivencia sea el eje del nuevo curso político de la ciudad y marca 2026 como año decisivo, donde seguirá siendo fuerza determinante para la ciudad

Pide que se active en 2026 el primer Plan de Convivencia con compromisos firmes y medidas contra el odio y la exaltación del terrorismo

04 septiembre 2025

La portavoz del PSN-PSOE en el Ayuntamiento de Pamplona, Marina Curiel, abre el curso político con un mensaje claro: “la convivencia es la gran prioridad de la ciudad”.

Curiel advierte de que “a algunos partidos les incomoda que el PSN haya colocado la convivencia en el centro de la agenda política de Pamplona”, pero reafirma que los y las socialistas “no van a dar pasos atrás”. En este sentido, confirma que el I Plan de Convivencia se pone en marcha en 2026 y subraya que contará con compromisos presupuestarios, mecanismos de seguimiento y objetivos concretos. “La convivencia no es un eslogan vacío, se tiene que ver como una política pública concreta, con recursos, con planificación y con resultados visibles para la ciudadanía”, destaca.

El PSN defiende que dicho Plan debe incluir el rechazo explícito al terrorismo de ETA, la condena de cualquier acto de exaltación y programas municipales contra el racismo, la xenofobia, la LGTBIfobia y todas las formas de intolerancia que amenazan la cohesión social. “El Plan de Convivencia no es un trámite administrativo, es una necesidad social. Tiene que ser un cortafuegos contra el odio y una herramienta para construir comunidad en una Pamplona cada vez más diversa”, remarca la portavoz socialista.

Además, Curiel recuerda que Pamplona avanza gracias al impulso socialista con proyectos ya en marcha, como el Paseo Sarasate, la transformación de Pío XII, el acuerdo sobre el Monumento a los Caídos o la apertura del Centro de Día para personas mayores. “Estos avances no han llegado por inercia ni por casualidad: son fruto de la determinación del PSN por liderar el futuro de Pamplona”, subraya.

Con esta hoja de ruta, el PSN deja claro que su prioridad es garantizar que la convivencia se convierta en el eje político y social de la ciudad. “No vamos a permitir que el odio, la intolerancia o el sectarismo marquen el rumbo de Pamplona. Nuestro compromiso es con la democracia, las víctimas, la igualdad y la diversidad que enriquecen nuestra ciudad”, concluye Curiel.