El grupo municipal socialista de Pamplona valora el diagnóstico sobre la convivencia en la ciudad como “un paso importante”, subrayando que el Plan de Convivencia “responde a una exigencia política impulsada por el PSN y debe convertirse en una prioridad de ciudad”.
El informe constata que Pamplona-Iruña mantiene “una convivencia razonablemente sólida en la vida cotidiana, apoyada en políticas públicas de igualdad, diversidad y mediación social. Sin embargo, también identifica retos relevantes como el aumento de la polarización, la crispación política y la proliferación de discursos de odio, especialmente en torno a la migración”, afirman los socialistas.
En este sentido, la portavoz socialista, Marina Curiel, destaca que “la convivencia no puede darse por supuesta, hay que cuidarla, fortalecerla y actualizarla con políticas públicas valientes y sostenidas en el tiempo”.
Asimismo, el PSN de Pamplona pone el foco en uno de los elementos centrales del diagnóstico, “el papel de la memoria democrática y el reconocimiento de las víctimas como base imprescindible para construir convivencia”. “Sin memoria, sin justicia y sin reconocimiento de las víctimas no hay convivencia real. No es un eje más, es lo que da legitimidad a todo el Plan”, señala Curiel.
Los socialistas defienden que el futuro Plan debe abordar de manera directa los principales desafíos detectados, entre ellos los discursos hostiles hacia la población migrante, el cansancio social ante la crispación política y los conflictos cotidianos en barrios y espacios públicos. “La convivencia no es solo ausencia de violencia. Es respeto, igualdad y reconocimiento. Y eso exige actuar frente a los discursos que dividen y generan desconfianza”, ha añadido la portavoz.
En relación con la memoria reciente, el PSN ha reclamado claridad política y ética, defendiendo un enfoque basado en el rechazo inequívoco de todas las violencias y en el reconocimiento plural de todas las víctimas. “No hay jerarquías de víctimas, pero sí debe haber claridad ética y reconocimiento institucional sin ambigüedades. Pamplona no puede construir su convivencia mirando hacia otro lado”, ha subrayado Curiel.
Por último, el grupo socialista ha insistido en que el Plan de Convivencia debe ser un instrumento útil, evaluable y con impacto real en la ciudad, y no quedarse en una declaración de intenciones. “Este Plan tiene que ser creíble, aplicable y medible. Un verdadero pacto de ciudad que coordine políticas, marque prioridades y mejore la vida cotidiana de los barrios”, concluye Marina.