Cada 8 de marzo paramos a reflexionar sobre los avances en igualdad. Es una fecha para hacer balance, pero sobre todo para volver a levantar la voz para situar la agenda feminista en el debate social y político.
Este año lo hacemos bajo un clima social y político de máxima polarización nacional e internacional. Un clima donde la misoginia y el negacionismo campan a sus anchas de la mano de líderes ultraderechistas, que ponen en jaque nuestros derechos y libertades. Líderes que cuentan con aliados poderosos y que ven amplificados sus discursos bajo la dictadura de la desinformación y el algoritmo.
En este contexto, no es de extrañar que una mayoría de personas crean que se ha ido demasiado lejos en promover la igualdad. Que los discursos antifeministas acaben calando en la sociedad y nos encontremos ante uno de los mayores retos que hemos vivido, como sociedad, en los últimos años.
El reto es enorme. En los últimos años, es obvio que hemos avanzado en igualdad legal. La arquitectura legal que ampara que mujeres y hombres somos iguales es enorme. Lo es a nivel estatal, también foral y local, pero es también es evidente que nos queda mucho por hacer para que la igualdad sea real y efectiva.
Ante esta deriva ultra de algunos sectores sociales y políticos, nos toca defender lo conseguido, pero no podemos conformarnos, debemos exigir avanzar en derechos y en políticas públicas feministas que transformen esa igualdad formal en igualdad real.
Debemos seguir desplegando políticas para que las mujeres estemos representadas en todos los ámbitos, seamos totalmente libres o tengamos plena capacidad económica. Para que los cuidados sean una responsabilidad compartida entre mujeres, hombres y administraciones. Para reducir las brechas de género en el ámbito laboral. Y, sobre todo, para acabar con las violencias que sufrimos las mujeres por el hecho de serlo.
Estamos hablando de construir una sociedad más justa, más democrática y más y mejor ciudadanía para las mujeres y eso requiere un trabajo transversal como el que lleva a cabo el Gobierno de Navarra desde que Maria Chivite es presidenta.
Un trabajo que está siendo posible gracias a la posición estratégica del Instituto Navarro de Igualdad dentro del propio Gobierno. Y es que no es baladí que este organismo dependa de la vicepresidencia, que se ocupa de la coordinación y de la transversalidad. Las políticas publicas de igualdad no son un apartado aislado, son y deben ser la parte central de toda la acción del gobierno.
La presidenta Chivite es muy consciente de ello, y por ello bajo su liderazgo el Gobierno de Navarra trabaja por implementar políticas de igualdad en todas las áreas. Lo ha hecho en el reciente plan de empleo acordado, en las políticas educativas favoreciendo el acceso de las mujeres a la formación de las ocupaciones STEM, poniendo en marcha recursos para favorecer que las mujeres puedan llevar a cabo carreras deportivas o aumentando los recursos públicos para la corresponsabilidad de los cuidados, con la gratuidad del ciclo 0 a 3 años o la creación de centros de día para personas en situación de dependencia.
Navarra cuenta con una trayectoria importante en políticas públicas de igualdad y ello nos ha llevado a ser una de las regiones europeas donde las mujeres conseguimos más logros. Pero obviamente estamos muy lejos de la situación ideal. Somos conscientes de que queda mucho por hacer, pero los socialistas estamos en política para mejorar la sociedad, por eso, cuando estamos en los gobiernos gestionamos para transformar la realidad de las mujeres, garantizar sus derechos y su libertad.
Y lo hacemos de la mano del movimiento feminista. La historia nos ha enseñado que cada avance en igualdad ha sido posible por la alianza entre socialistas y feministas. Desde el Partido Socialista hemos sabido trasladar las reivindicaciones feministas a las instituciones y transformarlas en legislación que nos ha hecho avanzar en igualdad y en consecuencia en democracia. Lo hemos hecho y lo seguiremos haciendo, especialmente en un momento donde se cuestionan muchos de esos avances y el discurso antifeminista se ha institucionalizado con VOX en las instituciones.
Estamos en un momento clave donde nos jugamos uno de los pilares de nuestra democracia, la igualdad. Las socialistas lo tenemos claro. Desde el PSOE combatiremos la ola reaccionaria de la ultraderecha negacionista de la igualdad, con más feminismo, con el compromiso feminista que nos une a la mayoría social de este país. Estaremos donde hemos estado siempre. Ampliando derechos, protegiendo a las víctimas, al lado del feminismo, de las mujeres y luchando por una sociedad donde todos y todas seamos iguales en derechos, libertades y oportunidades.
Nuria Medina
Secretaria de Igualdad PSN-PSOE y portavoz de Igualdad en el Senado