21 Ene 2016 INTERVENCIÓN DE MARÍA CHIVITE EN EL HOMENAJE A MARÍA VICTORIA ARRAIZA

Hace ya un año que María Victoria no está físicamente entre nosotros. Lo digo así porque ella, de alguna manera, sigue estando.

Me cuesta hablar en pasado de nuestra compañera. De hecho, en el grupo, aún seguimos hablando de ella en presente. Seguimos diciendo eso tan común de «este tema es de María Victoria», porque seguimos asociando su persona a tantas causas y tantas tareas que siguen siendo parte del día a día de esta Cámara.

Yo le quiero hablar de tú a tú hoy porque sé que donde esté nos mirará y escuchará con atención. Emprendiste, compañera, un camino con un destino que solo tú conoces. Demasiado pronto. O al menos así nos lo parece por aquí. Un camino más que sumar a tantos otros que has transitado, ya sea el Camino de Santiago o el que lleva al Sahara, o a Mali con tus niños. Caminos de vida, de trabajo, de inquietudes, de compromiso, de acción.

Esos caminos siguen estando, y siguen necesitando de personas como tú, enérgicas, solidarias, trabajadoras, comprometidas y conscientes de las necesidades y conocedoras de la sociedad que nos toca vivir.

Aquí estamos. Tus compañeros y tus compañeras, de distinto color político, pero con la convicción común de que tenemos que esforzarnos, que seguir tu ejemplo y la de otros compañeros que también pasaron por aquí, como Aitziber y tantos otros. Recuerdo cuántas veces hablábamos de la ejemplaridad de los que ostentamos  cargos públicos. Tú has sido, eres, un ejemplo personal y político en el que mirarnos.

María Victoria. Sabiendo lo inquieta que eres, el nervio que tienes, siempre con tus libros, tus estudios, tu inglés, y las ganas de emprender y hacer cosas, estoy segura de que donde estés, estarás movilizando a todo el que tengas alrededor porque sabemos que no vas a dejar tus compromisos en ningún lugar ni en ningún momento.

Conocerte y trabajar contigo ha sido una suerte y además creo que para la política es muy necesario encontrar personas que cada día se levantan pensando en qué puedo hacer para mejorar la vida de la gente. Tú eres una de ellas, y sin duda ese hacer es una importante contribución a dignificar la tarea de esta casa.

Hoy María Victoria, queremos recordarte no solo como política sino también como persona. Y pedirte que nos sigas mandando tu energía y tu vitalidad para que sigamos trabajando con ese ánimo que tú siempre has tenido. Y pensando, como tú siempre has hecho, en qué hacer para que todos vivamos un poco mejor y convivamos entre distintos buscando puntos de encuentro.

Ciudadana del mundo, como a ti te gustaba siempre decir, gracias por tu amistad, por tu compañerismo, por tu compromiso, y gracias por emprender tantos caminos en los que has dejado tu huella, para que otros sigamos transitando por ellos, esperemos que con acierto y con paso firme.

Hoy y siempre, tu presencia nos llena y nos emociona.