01 Nov 2015 PARA MEJORAR NAVARRA

JESÚS MARI FERNÁNDEZ, Candidato del PSN-PSOE al Congreso (DIARIO DE NAVARRA) – Vivo Navarra como navarro y como ciudadano del mundo. He dedicado mi vida profesional a intentar mejorar la salud de las personas desde campos diferentes. He gestionado la sanidad en dos gobiernos de Navarra y en dos del País Vasco. He asesorado a los ministerios de sanidad de Brasil, México, India, o Polonia, entre otros. Y he tenido la inmensa satisfacción, mientras fui funcionario del Banco Mundial, de llevar servicios de salud a las comunidades más pobres de Nicaragua o Panamá.  Más recientemente, desde mi puesto de director en una multinacional de la informática, he podido promover la modernización y digitalización de la sanidad en distintos países. Así pues, mi profesión, mi pasión, es la salud de las personas.

Emprendo ahora un camino nuevo: me presento como candidato al Congreso de los Diputados, y lo hago con la esperanza de poder seguir defendiendo desde allí a las personas. Con el fin de llevar las necesidades y las demandas de Navarra a una institución en la que se toman decisiones que nos afectan, pero además para hacerlo en el marco de un partido con vocación de Gobierno, un partido influyente que nos permita que Navarra esté allá donde se decide. Quiero participar, desde la representación de Navarra en las Cortes Españolas, en una gran transformación de España.

Un tiempo se termina y otro tiene que nacer. Un tiempo que ha dejado miles de conciudadanos en la marginación y la pobreza, y a millones – jóvenes, sobre todo — en la desilusión y el temor al futuro. La crisis ha tenido un resultado demoledor. La corrupción política está carcomiendo la confianza de los ciudadanos en las instituciones y en la gestión de lo público. La desigualdad entre ricos y pobres no hace más que crecer.

 

España es el segundo país de Europa con más desigualdad, por delante de Grecia o Portugal. Los grandes servicios públicos como educación, sanidad, pensiones y servicios sociales, esenciales para garantizar la igualdad de oportunidades y la solidaridad entre personas y entre generaciones, se debilitan.

Hoy la situación es mucho peor que hace cuatro años. Vivir cuesta más porque el gasto social se ha reducido. Los pensionistas cargan con copagos, hay más pólizas de salud privadas por las interminables listas de espera, las tasas universitarias crecen y las becas disminuyen, hay menos protección a la dependencia y menos cobertura de paro. También los impuestos sobre la renta y el consumo (IVA) han aumentado.

El empleo se ha reducido y empobrecido. Tenemos en España 104.000 personas menos trabajando que hace cuatro años. En Navarra, casi 30.000 empleos menos que al comienzo de la crisis. Los que encuentran empleo tienen peor salario (los contratos temporales de hoy tienen un salario 20% menor que hace cuatro años), más precario, y muchos son trabajos de pocas horas. Decenas de miles de jóvenes han marchado al extranjero a buscar la oportunidad que no encuentran en España, decenas de miles de mujeres, y de hombres, han dejado de buscar empleo por desánimo, y cientos de miles de inmigrantes han regresado a sus países.

Estamos creando una sociedad fragmentada en la que uno lucha contra todos y solo ganan los más fuertes. Insensible ante la pobreza de aquí y ante las crisis globales –refugiados o inmigrantes-, y confundida entre banderas que solo buscan separarnos.

Por eso, porque hay mucho por lo que trabajar, afronto con ilusión el reto y el futuro. Porque creo que hay esperanza y hay futuro para Navarra y para España. Debemos invertir en conocimiento y tecnología para mejorar nuestra productividad. E invertir en igualdad. Porque avanzar en igualdad y en oportunidades para todos – lo enseñan en todas las escuelas de economía– fomenta el crecimiento y la riqueza. Porque necesitamos un espacio de concordia y convivencia social para unir a las personas y territorios en un proyecto de progreso, valorando la diversidad.

No soy persona de utopías, ni me gusta despreciar lo que cuesta construir. Pero sí creo que hay otra manera de gobernar para encontrar soluciones a esta situación. Que es necesario un tiempo nuevo.

Dentro de unos días comenzaremos la campaña electoral para que cada partido proponga a la ciudadanía su proyecto. Los socialistas proponemos el nuestro, con los valores de la socialdemocracia de siempre, pero con propuestas, líder y equipo nuevos. Tenemos los pies en el suelo y la voluntad de transformar. No nos jugamos solo el próximo gobierno. Está en juego el modelo social, económico y territorial de los próximos treinta años.

Soy consciente de que a pesar del ruido de fondo, el día 20 de diciembre se enfrentan dos alternativas: el modelo del pasado contra uno nuevo de futuro. La disyuntiva entre “sálvese quien pueda” o “todos a una”, entre el “destruir para, ya veremos” o  “construir desde el presente”. Los socialistas creemos en lo segundo. Por eso voy a trabajar para un cambio que nos una.