28 Oct 2017 FRENTE AL NACIONALISMO, INTERNACIONALISMO

ADRIANA MALDONADO (Secretaria de Política Internacional y Europea del PSN-PSOE) Diario de Navarra – Nuestras sociedades han alcanzado tal nivel de progreso que es corriente encontrar un grupo de jóvenes de diferentes nacionalidades conversando en varios idiomas con la mayor naturalidad. `Qué maravilla, pienso cuando escucho en Barcelona a un grupo de amigos cambiar al inglés cuando se incorpora lo que parece un compañero de universidad cursando un Erasmus, y rápidamente viene a mi mente la imagen de mi abuela, lo mucho que habría soñado ella con esta estampa hace tan solo unas décadas atrás.

Nuestra apertura al mundo, y especialmente a Europa, ha contribuido al enriquecimiento sin igual de nuestras sociedades. Nuestras interacciones con el mundo han hecho de España un país cosmopolita, abierto a la influencia de otras culturas, permitiendo al mismo tiempo que exportemos al mundo nuestro talento en todos los ámbitos.

Y, de nuevo, viene mi abuela a la mente cuando me pregunta cómo es posible que, en tales cotas de dinamismo y en un mundo cada vez más difícil, polarizado y en el que somos más insignificantes, tengamos a tanta gente pidiendo el repliegue sobre sí mismos, dando la espalda a la solidaridad interterritorial que tan grandes nos hace como país (y no lo olvidemos, como continente). ¿No somos el ejemplo de la generación sin fronteras, multilinguística y abierta al mundo?

El nacionalismo, siempre más emocional que racional, lleva sin remedio a la polarización de la sociedad y la polarización de las ideas. En Navarra tenemos motivos más que suficientes para sentirnos orgullosos de nuestra gente, nuestras tradiciones, nuestra cultura. Somos una región que tiene unas peculiaridades hermosas y que deben ser respetadas y cuidadas. Y cuanto más las compartamos con el resto de España, con el resto de Europa, y con el resto del mundo, más sentido tendrán, más grandes nos harán.

Por ejemplo, en cuanto a mercado de destino de las exportaciones, la UE sigue siendo el destino final del 70% de nuestras exportaciones. La industria navarra representa el 32% del PIB regional, aportación muy por encima de los niveles medios de las economías española y europea situadas en un 16,4% del PIB estatal y un 19,1% del PIB de la UE respectivamente.

En definitiva, hemos logrado una Comunidad Foral diferenciada y con un elevado nivel de vida gracias a nuestra mirada hacia Europa y el exterior. Por ello, me es imposible entender las actuaciones del Gobierno de Navarra en cuestiones identitarias, lingüísticas y territoriales.

Esto es muestra de que debemos huir de los marcos en los que solo los extremos son opciones válidas sin espacio para los matices. Los blancos y los negros separan, fracturan. No dejan espacio a la realidad. Y mientras pienso que esta forma de abordar nuestros retos cada vez tiene menos sentido por el mundo en que nos movemos, miro a mi alrededor y veo que viven un momento álgido.

Asusta escuchar expresiones en política que justifican el uso del poder para modificar comportamientos sociales, para fomentar una única identidad. Se equivocan; la política debe trabajar por la tolerancia, por la convivencia entre diferentes, por la riqueza cultural desde el respeto y la libertad de cada ciudadano y ciudadana.

Desde el Partido Socialista entendemos el internacionalismo como el faro que aporta luz en un mundo convulso, el elemento que vehicula la cohesión frente a un nacionalismo que quiere cerrar puerta al exterior. Nosotros proponemos crear puentes, sinergias y sumar fuerzas porque solo así saldremos reforzados en unas sociedades que cada día son más complejas.

La izquierda no entiende de divisiones. De ahí nuestro ADN por reducir las desigualdades, por no distinguir entre ciudadanos; de ahí nuestro afán por crear riqueza y distribuirla, por generar oportunidades y dárselas a todos por igual. La izquierda no entiende de fronteras, entiende de oportunidades. Por eso, no concebimos que las instituciones se usen de manera partidista, como lamentablemente tuvimos que apreciar el pasado 20 de septiembre mediante una concentración de la presidenta Uxue Barkos debido al tema catalán, o el intento de la presidenta del Parlamento foral Ainhoa Aznárez intentando impedir la celebración de un pleno el día después. El gobierno de una comunidad debe ejercerse pensando en el interés general, cumpliendo una función sagrada que encomiendan los ciudadanos con su voto.

Tras el trabajo, la voluntad, esfuerzo y pasión que han puesto nuestros abuelos para que nos convirtamos en lo que hoy somos, es responsabilidad de las futuras generaciones crear complicidades como vecinos, como compañeros de trabajo y compañeros de camino.

Como navarra, española y europea, me importan los territorios y las banderas. Seré la primera en defenderlas. Pero, sobre todo, me importan las personas, sus problemas y sus soluciones, sean de donde sean y piensen como piensen puesto que no existe más patria que la humanidad.