14 Mar 2017 Espectáculo bochornoso en el Valle de Egüés

MIKEL BEZUNARTEA (Concejal del PSN-PSOE en el Valle de Egüés) Diario de Navarra – En el pasado Pleno del 7 de marzo, celebrado en el Ayuntamiento del Valle de Egüés, fui testigo de una de las situaciones más bochornosas y desagradables que recuerdo como Concejal, y eso que ya llevo muchas sesiones a mis espaldas y que por cierto, en ellas hemos vivido momentos y situaciones muy tensas.

El alcalde del Ayuntamiento, Alfonso Etxeberria (Geroa Bai) negó el uso de la palabra a un cargo de UPN alegando que no es vecino del Valle, y no contento con esta actuación, le insultó y por tanto, le faltó gravemente el respeto.

Además, en el Pleno, se encontraban unos estudiantes de la Universidad de Navarra, que después de aguantar estoicamente durante cuatro horas y media-, quisieron intervenir haciendo uso de la palabra para preguntar acerca de la política de becas. Pues bien, también se les negó la intervención “argumentando” que no eran vecinos del Valle; y para agravar más la situación, dos concejales de Geroa Bai se levantaron de su sitio abandonando el salón de Plenos haciendo aspavientos y gesticulando de manera despectiva y grosera (y no es la primera vez que lo hacen).
Cabe destacar la educación y paciencia demostrada por estos estudiantes, que estuvieron esperando, como he indicado anteriormente más de cuatro horas, sin decir nada, a pesar de estar afectados por cuanto se debatió su tema en una moción, y resulta que cuando les llega el momento de hablar, se les deniega la palabra.

Finalmente y gracias a la intervención de varios concejales y la mía propia, pudieron tomar la palabra.

Asimismo, el alcalde Etxeberria tampoco respondió a preguntas que le hicieron como público en una sesión plenaria anterior a ésta, demostrando una flagrante falta de educación y consideración.

Pues bien, hay que decir que la ley establece la obligación de escuchar a todos, sean vecinos o no, y no se deben amparar en la absurda justificación de que no son vecinos.

Considero que cuando la ciudadanía demanda o pide participar en los foros públicos, como puede ser una sesión plenaria, es cuando el gobernante o el partido político que lo sustenta, debe demostrar con hechos lo que dicen sus programas políticos y sus discursos bonitos, que finalmente resultan ser de cara a la galería.

Porque se les llena la boca hablando de la importancia de la participación ciudadana de hecho han creado una Concejalía de Participación Ciudadana y Transparencia-, de presupuestos participativos, y luego a la hora de la verdad, sus actuaciones se rigen por la falta de respeto a los ciudadanos y ciudadanas, no dejándoles expresarse libremente, especialmente si lo que van a oír es contrario a sus opiniones o criterios, no aceptando la crítica y por consiguiente, resultando ser un fraude lo que ellos abanderan y defienden, ya que en verdad viven de espaldas a la realidad ciudadana, a los problemas del día a día de la gente.

Por otra parte, el Ayuntamiento del Valle de Egüés dispone de un código de conducta y buen gobierno en el que se establece la obligación de tratar con el respeto debido a la ciudadanía, personal empleado público o demás representantes, en todo el tiempo y lugar. Ello implica, indica nuestro código, no usar términos despectivos, observar los derechos de los demás y no incurrir en prácticas discriminatorias de ningún tipo, etc…
Así pues, es evidente que el comportamiento del alcalde y sus concejales en el Pleno citado, incumple a todas luces el código, que por cierto fue aprobado por ellos mismos hace poco tiempo. Y yo pregunto ¿este incumplimiento va a tener alguna sanción? La respuesta, lamentablemente, es negativa, ya que ellos se encargaron de que en este código no figurase la dimisión como una posible sanción, en contra por cierto de nuestro criterio, y por tanto, el máximo correctivo que se nos puede imponer por vulnerar esta disposición es simplemente la crítica política.