04 Feb RECHAZO A LA NUEVA ORDENANZA DEL EUSKERA DEL AYUNTAMIENTO DE PAMPLONA POR CARECER DEL CONSENSO NECESARIO, UTILIZAR EL EUSKERA COMO ARMA POLÍTICA Y DISCRIMINA A LA MAYORÍA DE PAMPLONA

El equipo de gobierno presenta una modificación presupuestaria para el próximo pleno, financiada por previsiones de ingresos por préstamos a largo plazo de un total de 3.707.230€, además de los expedientes que ya tienen financiación procedente de otras Administraciones.

El Grupo Municipal Socialista vamos a presentar enmiendas a estos proyectos por un total de 200.000€, lo que supone un 5’4% del total previsto.

Pretendemos modernizar las aceras de la calle Grupo Urdánoz en Echavacoiz, renovar la acera de la calle concejo de Sarriguren que da acceso al Civivox, centro de salud y trinquete de Mendillorri, eliminar las barreras arquitectónicas de la calle Jesús Guridi en Milagrosa y mejorar la calidad del espacio público de la plaza del Búho en Azpilagaña.

ENMIENDAS A LA ORDENANZA DEL EUSKERA

La falta de la búsqueda del consenso ha sido el primer fallo del equipo de gobierno a la hora de llevar a cabo esta modificación de la ordenanza del euskera, unido a la utilización del mismo como arma política arrojadiza para la construcción vasca con la que Asirón y el equipo de gobierno están obsesionados, junto con la discriminación para la mayoría de la ciudadanía de Pamplona que ni conoce ni tiene titulación en materia de euskera y se verán discriminados en su posible acceso a los puestos de trabajo de este Ayuntamiento.

Las lenguas se fomentan, pero nunca deben imponerse.  Debemos de proteger el euskera como parte de nuestro acervo cultural, pero nunca utilizarlo para la discriminación a las mayorías.

Lo que pretendemos con estas enmiendas es preservar y salvaguardar la actual Ordenanza del Euskera que nace, como saben, a diferencia de la que ahora pretende imponer el alcalde Asiron, fruto del consenso, de la transversalidad y de la necesidad de proteger y fomentar una lengua minoritaria en nuestra ciudad como es el euskera.

Una ordenanza muy avanzada a su tiempo y que, por poner un ejemplo, contempla la igualdad en la señalítica municipal entre el castellano y el euskera. O que, a pesar de que los propios datos de las instituciones oficiales señalan que no llega al 3% las personas que en Pamplona utilizan habitualmente el euskera, contempla que la publicidad institucional municipal dedique hasta un 20% de la misma a hacerse en euskera.

Pues bien: todo eso no le vale a Asiron y pretende mediante norma lograr lo que la realidad de la ciudad le niega: que el euskera y el castellano se traten “en pie de igualdad” (literal) a todos los efectos. Eso propone y eso desarrolla la nueva norma. Pero lo que olvida Asiron es que las lenguas se pueden fomentar, pero nunca se pueden imponer.

Son hasta 30 las enmiendas presentadas desde nuestro grupo:

La primera a la totalidad para preservar la actual Ordenanza. Porque es absolutamente falso que para fomentar y desarrollar más el euskera en el Ayuntamiento y en la ciudad haya que modificar nada. Léase bien la actual Ordenanza y se verá cómo se puede mejorar y mucho el fomento del euskera sin necesidad de imposición y cambio normativo alguno. Y en esas mejoras los socialistas estamos dispuestos a colaborar.

Respecto a las 29 enmiendas restantes, hay tres de estilo que corrigen redacciones erróneas (la 4, la 6 y la 20). Hay otras ocho que buscan corregir excesos, puntualizaciones, repeticiones, redacciones maximalistas o, directamente, alguna falsedad y que creemos fuera de lugar en una Ordenanza (la 2, 5, 8, 10 11, 16, 17 y 29). Y, finalmente, las dieciocho restantes que son claves porque es en donde se quiere cambiar, ampliar e imponer a extremos inaceptables el uso del euskera en la administración y en la ciudad de forma probablemente ilegal y, desde luego, de forma absolutamente ajena a su realidad sociolingüística.

Para empezar, en el ámbito interno de la administración, la Ordenanza impone lo que llama “circuitos internos para evitar el uso de traducciones”. Lo que se traduce en que, no se trata ya de asegurar el personal municipal necesario para poder traducir cuantos documentos se requieran o atender a las personas que utilizan el euskera, sino de lo que se trata es de asegurar que el personal administrativo conozca y utilice el euskera en todos los ámbitos, con el riesgo y la discriminación posible tanto a la actual plantilla como, ya no digamos, a quienes aspiren a futuro a un empleo público en el Ayuntamiento.

Igualmente, la nueva Ordenanza no busca responder en euskera a quien lo requiera. Lo que propone es que, salvo que la persona manifieste lo contrario, incluso en asuntos particulares se le dé respuesta en bilingüe. ¿No parece lo más lógico asegurar la respuesta en el idioma que se solicite?. Pues está claro que lo que se quiere es incrementar la necesidad de contratar personal que hable euskera. Nosotros lo que pedimos es que se asegure la atención en euskera o en castellano en función de lo que solicite quien se dirija a la administración. Eso es lo que debe asegurar la Ordenanza.

Otro exceso: la nueva Ordenanza contempla la obligación de utilizar el euskera igual que el castellano en todas las actividades en que colabore el Ayuntamiento. En todas. Pues bien, o esta norma no se cumplirá o el Ayuntamiento tendría que dejar de colaborar en infinidad de actividades culturales, lúdicas o deportivas en donde la gente no sabe ni utiliza el euskera. Nosotros lo que proponemos es que el uso del euskera en estas actividades se fomente, pero no que se imponga por norma.

Respecto al personal, otro ejemplo: el punto 2 del Art. 13 otorga margen total de discrecionalidad a quien gobierna para decidir qué puestos los deben gente que hable euskera. Sin matices. Igualmente obliga en algunos puestos de trabajo el reciclaje del personal en euskera, como señala el Art. 26 de la propuesta. Que nosotros proponemos que, al menos, sea del personal que lo solicite. O más de lo mismo con las empresas que presten servicio al Ayuntamiento. No se habla, como proponemos nosotros, de asegurar que en los casos necesarios, tengan personal que hable euskera. No. Se trata de unas exigencias generalistas que dejan libremente en manos de quien gobierna el contratar o no con determinadas empresas con la excusa de los perfiles lingüísticos.

U otro exceso inaceptable, es que la Ordenanza propone dar prioridad visual y lectora al euskera en toda la señalítica de la ciudad. En fin. Así podríamos seguir hasta aburrirles.

En definitiva: un despropósito que ni se va a cumplir pero que, de aprobarse y en la medida en que se cumpliera, únicamente crearía frustración, discriminación y desafección hacia el euskera.

Por eso ojalá estas enmiendas no hagan falta y Asiron recapacite y respete la actual Ordenanza y retire esta afrenta a Pamplona y al propio euskera

Por lo tanto esta nueva ordenanza del Euskera la consideramos totalmente impositiva, que pone de manifiesto la clara hoja de ruta de Asirón y su equipo de gobierno, obsesionados con asuntos identitarios y el Euskera, como ya lo puso de manifiesto en los repentinos cambios linguisticos de las escuelas infantiles de milagrosa y San Juan, y supone un atropello a la mayoría de la ciudadanía de Pamplona.

CAMPAÑA ESCOLARIZACIÓN SÓLO EN MODELO D

Un año más, tenemos que criticar los carteles que desde diversos Ayuntamientos y el Gobierno de Navarra están haciendo sobre la campaña de escolarización únicamente en Euskera.

Es una campaña que discrimina y excluye al resto de opciones lingüísticas disponibles en nuestra ciudad.

Es una campaña ajena al exquisito papel neutral que debiera mantener la Administración a la hora de ofertar los distintos modelos educativos, manipula también cuando afirma que el modelo D “es el viaje de la vida” o cuando dice que el modelo D es la herramienta con la que nuestras hijas e hijos podrán cumplir sus deseos.

Los socialistas apostamos por una escuela pública de calidad, amplia y plural, que aspire a la excelencia como base de una sociedad justa y con igualdad de oportunidades, y por lo tanto, rechazamos la participación del Ayuntamiento de Pamplona en esta campaña excluyente.

 

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