Anai Astiz Medrano
Secretario de Economía de la Ejecutiva del PSN-PSOE
¿Saben que si hoy están en el desempleo, que si eres un joven que pretende incorporarse al mercado laboral o que si actualmente su contrato es eventual tienen sólo un 8 por ciento de probabilidades de que su nuevo contrato de trabajo sea indefinido? ¿Saben, por otra parte, que si hoy es uno de los algo más de 14 millones de españoles que contamos con la fortuna de tener un contrato indefinido con la nueva reforma laboral no perdemos ninguno de nuestros derechos? ¿Entonces de qué va la reforma?
Se trata de establecer condiciones que faciliten la contratación, que lo hagan a favor, especialmente, de la indefinida, y que, para ello, las empresas cuenten con la certeza de poseer instrumentos que les permitan adaptarse a las circunstancias cambiantes de un mercado crecientemente competitivo.
Por cierto, si alguien en el ejercicio de su opinión política dice que no está de acuerdo, al menos que evite la solemne simpleza de decir que lo hace porque “esta reforma laboral no crea empleo”. Ni ésta ni ninguna. El empleo lo genera el empresario y el emprendedor cuando ven, con su creación, una oportunidad de mayor actividad, de apertura de nuevos nichos de mercado o líneas de negocio y, por ende, de obtención de beneficios. Cualquier regulación, relativa al mercado laboral, lo más que puede hacer es generar condiciones que lo estimulen o que incentiven la mayor o menor contratación indefinida.
La reforma presentada por el Gobierno de Zapatero pretende contribuir a la reducción del desempleo e incrementar la productividad de la economía española. Trata de corregir la dualidad de nuestro mercado de trabajo, promoviendo la estabilidad en el empleo, e incrementando la flexibilidad interna de las empresas en la negociación colectiva para que ésta pueda adaptarse a las circunstancias específicas que atraviesen.
En el momento actual, en el que hemos vuelto a tasas positivas de crecimiento, aún modestas, es fundamental que la reforma contribuya a crear un clima de confianza en nuestro potencial de crecimiento y en recuperar la creación de empleo cuanto antes. Además para renovar el modelo productivo es necesario promover decididamente la contratación indefinida para capitalizar la formación de los trabajadores e incrementar la competitividad de las empresas.
La reforma favorece la contratación indefinida, de un lado, generalizando la figura del contrato de fomento, ya existente en nuestra legislación; y, de otro, estableciendo algunas limitaciones a la contratación temporal y elevando la indemnización por despido en relación con la misma. Se trata de que se abran, ahora y en el futuro inmediato, todas las vías posibles a la reducción de nuestra tasa de desempleo.
La reforma precisa las causas de despido por razones económicas, técnicas, organizativas o de producción para introducir certeza en este ámbito y posibilitar efectivamente que las empresas puedan reaccionar a las condiciones del mercado para preservar su viabilidad, y, por tanto, la del empleo en conjunto.
La reforma se aborda bajo dos premisas. En primer lugar, la de preservar la red de derechos de los trabajadores, así como la posición de los agentes sociales en la negociación colectiva, aunque se introduzcan en ésta los aludidos criterios de flexibilización. En segundo lugar, la de que ni los costes del despido, ni las modificaciones en materia de bonificaciones, pueden tener incidencia presupuestaria negativa alguna en el sistema de cotizaciones sociales.
Señalaré la incoherencia del PP que clamaba por su urgencia y que nunca en los dos años de negociación han expresado sus propuestas. Hoy, como no, hablan de precipitación. Lo único que importa al PP es recuperar el gobierno; lo demás es accesorio. En todo caso, con su tramitación como ley, vamos a poder comprobar sus propuestas “blanco sobre negro”. Adelanto mi sospecha de que la Sra. Cospedal dejará de referirse al PP como el partido de los trabajadores. Al tiempo.
El PSN-PSOE, liderado por Roberto Jiménez, apoya la reforma laboral planteada por el Gobierno de Zapatero y da un gran valor a la concertación social y al papel de los sindicatos de clase, UGT y CC.OO. Inclusive hasta cuando no se consigue un acuerdo total, como en este caso, pero sabiendo que la misma recoge una parte sustancial de sus aportaciones.