María Chivite Navascués
Portavoz socialista de Salud en el Parlamento de Navarra.
Portavoz de la Comisión Ejecutiva del PSN-PSOE.
En la misma comisión parlamentaria que la Consejera de Salud, María Kutz, utilizó para soltar improperios a todos los portavoces de la oposición, el Señor Marcotegui nos disertó sobre la sostenibilidad del sistema sanitario, haciendo malabares en un intento de sacarle la cara la consejera debido a sus reiterados incumplimientos.
Las Comunidades Autónomas de España, en la línea de los países que ofrecen una asistencia universal, se enfrentan al desafío de continuar prestando un servicio sanitario a todos los ciudadanos y ciudadanas que dé respuesta a sus necesidades de salud, con calidad y seguridad, y sin que su coste ponga en peligro esta prestación pública, disminuya su calidad o la haga inaccesible.
Las nuevas tecnologías sanitarias, la constante mejora de las prestaciones, el crecimiento de la demanda, el aumento de población y el continuo envejecimiento de la misma, hacen necesario un aumento constante del gasto sanitario.
Desde esta perspectiva, la viabilidad y sostenibilidad del sistema sanitario exige la adopción de medidas dirigidas a obtener el máximo rendimiento de cada euro que se emplee en la prestación de la asistencia, sin que este criterio, por supuesto, vaya en detrimento de la calidad de la prestación ni de los derechos de la ciudanía.
Corresponde a la Consejería de Salud y a su equipo asegurar la utilización más eficiente y equitativa de los recursos públicos a su disposición, tal como venimos reclamando desde el Partido Socialista de Navarra a la Señora Kutz desde el inicio de la legislatura.
La sostenibilidad del sistema público de salud exige con carácter imprescindible una buena gestión de los recursos humanos disponibles, y pasa también por la optimización del uso de las infraestructuras sanitarias y por un aprovechamiento eficaz de los recursos económicos destinados al departamento de Salud.
Los profesionales deben contribuir también al logro de un mayor equilibrio entre los objetivos de calidad y eficiencia del sistema. Ahora bien, si no se cuenta con los profesionales para nada, si no se les implica en ninguna decisión sobre la política sanitaria, ni siquiera en lo que les afecta directamente a sus puestos de trabajo, es complicado que se impliquen es este propósito de calidad y eficiencia.
La ciudadanía como usuaria del sistema y beneficiaria de sus prestaciones, debe también adquirir una mayor conciencia sobre su propia salud y sobre el uso que hacen del sistema. Hay que sensibilizar a la ciudadanía en el deber de utilizar las instalaciones y equipamientos sanitarios de manera adecuada y responsable, utilizando los recursos y prestaciones sanitarias de acuerdo con sus necesidades de salud.
Comparto con el Señor Marcotegui el recelo por la sostenibilidad del sistema sanitario navarro y somos conscientes desde el Partido Socialista del necesario debate al respecto.
Lo que no comparto es que el Señor Marcotegui dedique este discurso solamente al Partido Socialista, cuando debería también trasladarlo a la Consejería de Salud para que lo tome en cuenta y lleve a cabo las medidas necesarias para garantizar a corto, medio y largo plazo un sistema sanitario público, gratuito, equitativo y de accesibilidad universal.
Son los responsables de Salud, con María Kutz al frente, quienes deben predicar con el ejemplo, utilizando con eficiencia la ingente cantidad de recursos humanos y económicos de los que disponen, implicando a los profesionales en el objetivo de trabajar en aras a la sostenibilidad del sistema, concienciando a la ciudadanía en el buen uso de los recursos sanitarios, etc.
Mientras no sea así, no tendrán la legitimidad de atacar con este discurso a la oposición, ni liderarlo ante los profesionales, ni de convencer a los ciudadanos y ciudadanas.