Román Felones Morrás
Portavoz de Cultura y Turismo del PSN-PSOE en el Parlamento de Navarra
Así, con este sencillo rótulo ha terminado una pelea política que duraba ya cinco años. En 2005, la Comisión de Cultura y Turismo del Parlamento de Navarra aprobó una moción que reclamaba la rotulación bilingüe del Auditorio y Palacio de Congresos de Navarra. El Pleno de la Cámara ratificó en 2006 la petición, pero el Gobierno de Navarra se mantuvo inexplicablemente en sus trece, y la legislatura terminó sin hacer efectivo el mandato parlamentario.
Así que vuelta a empezar. Una nueva iniciativa de Nabai, también en Comisión y en Pleno, a la que se sumó una enmienda en los presupuestos de 2009 por valor de 6.000 euros para hacer posible la rotulación, se materializó a lo largo de los años 2008 y 2009. Votaron a favor de la misma Nabai, PSN-PSOE, CDN e IU, mostrando de nuevo su disconformidad el grupo de UPN. Las excusas fueron múltiples y a cada cual más peregrina: los decretos de desarrollo de la ley, el carácter ajeno al Gobierno de la Fundación -pese a que el Consejero de Cultura y Turismo fuera su presidente-, razones estéticas aducidas por el arquitecto, informes adicionales con la única finalidad de evitar o retrasar su materialización, etc.
Al final, la terca realidad se ha impuesto. La anécdota pasó a convertirse en categoría y los grupos anunciaron su disposición a utilizar todas las medidas previstas en el reglamento de la Cámara para forzar una decisión respaldada por la mayoría de los representantes de la voluntad popular. Y el Presidente, más pragmático y perspicaz que el titular responsable de la cartera, ayudó a hacer efectiva la decisión parlamentaria.
El PSN-PSOE, como en otras muchas ocasiones a lo largo de la legislatura, ofició de mediador en la solución del conflicto. Y, tras hablar con el Gobierno, empeñó su palabra ante Nabai de que la nueva rotulación sería una realidad antes de finalizar el año 2009. Misión cumplida.
La nueva rotulación “Palacio Baluarte Jauregia” es sencilla, ilustrativa y estética. No se ha roto ningún principio, no se ha caído ninguna idea. Simplemente se ha doblegado una voluntad restrictiva en la interpretación de una Ley, la del Vascuence, que costó un gran esfuerzo alumbrar. Esperemos que el dato sea un buen síntoma para el año que comienza. La Navarra plural es cosa de todos y entre todos tenemos que construirla.