Foto: Eduardo Buxens (DN)
El secretario general del PSN insiste en que su partido liderará en 2011 el cambio en Navarra. Hablarán con otros partidos, ya que "no habrá mayorías absolutas". Roberto Jiménez realizó estas declaraciones en Pamplona en la Onda,programa de Onda Cero que se emitió desde el hotel NH Iruña Park, donde contestó a periodistas de esa emisora, Diario de Navarra y Canal 6 Navarra.
El presidente Miguel Sanz ha dicho que la UPNA nunca había estado tan bien tratada como ahora, con el Gobierno de UPN.
No quiero hablar del pasado, porque entonces quizás tendría que desmentir al presidente. Este año tuvimos que poner nosotros (PSN) una enmienda para garantizar la suficiencia económica de la Universidad. Hablemos de futuro, de dar un segundo impulso, después del de su creación, a la UPNA. Para ello tendremos que hacer un plan con una financiación plurianual.
18 meses para las elecciones forales. Afirma que habrá un cambio y que el caudal progresista navarro debe estar en torno al PSN. ¿No es un tanto ambicioso?
Queremos que toda la gente progresista de Navarra, que entendemos es mayoritaria, apueste por un cambio responsable, para hacer una Navarra mucho más abierta, que mire al mundo de otra forma, no con la estrechez con la que miran Navarra los partidos regionalistas y nacionalistas. Para que haya una modernización de la Comunidad y sea un espacio de igualdad de oportunidades. Y queremos renovar las formas de hacer política, erradicar las políticas de confrontación.Es el momento de sumar en torno a un partido que está maduro y serio y que quiere gobernar para todos sin generar miedo, sino ilusión y optimismo.
Según el navarrómetro, UPN tendría 18 escaños, NaBai 13, el PSN conservaría sus 12, IU sus 2 y el PP tendría 5. CDN quedaría fuera. Eso les da la llave para el cambio.
Las encuestas las considero como tales, encuestas. Somos optimistas, porque hemos observado que hay una mayoría que quiere el cambio. Por cierto, quien hizo el navarrómetro también dijo que técnicamente el PSN estaba en 13 escaños. Somos un partido que va al alza. Estamos gobernando España y cuando la situación económica vaya mejorando, con las medidas que está impulsando el Ejecutivo de José Luis Rodríguez Zapatero, eso tendrá un efecto en Navarra.
Honestamente, ¿esperaba algo más de ese navarrómetro?
No, éramos conscientes de la virulencia de la situación económica y de que estamos gobernando España. Ir al alza en esta situación nos llena de satisfacción. Pero a casi dos años vista de unas elecciones es bastante atrevido definir posibles resultados. Voy a confesar una cosa. Cinco meses antes, teníamos otra encuesta que nos daba unos resultados radicalmente distintos, con una muestra superior. Nos situaba como primera fuerza política.
¿Cuántos escaños les daba?
16, 17 y a UPN, también, 16, 17. Como es un documento que lo podemos mostrar, no voy a quedar como mentiroso. Pero en seis, siete meses las cosas cambian. Y estoy convencido de que van a cambiar. A UPN habrá que agradecerle los esfuerzos que ha hecho durante este montón de años que lleva gobernando, porque hay cosas que ha hecho bien, pero es un nuevo tiempo y hacen falta medidas y políticas nuevas.
La presidenta de UPN, Yolanda Barcina, dijo que no le importaría un gobierno entre UPN, PSN y PP. ¿Cómo ve esta propuesta?
Yo no pretendo eludir esta respuesta, pero es la política vieja que UPN siempre intenta trasladar antes de unas elecciones, con quién se va a pactar y con quién no, para levantar espantajos y generar miedos. Una composición de gobierno de esa naturaleza cuanto menos es complicada, pero estaremos a lo que tengamos que estar. La presidenta de UPN muestra que se está saltando etapas. Primero habrá que hablar de ideas y de proyectos. Y yo todavía estoy esperando que traslade una propuesta sobre qué quiere hacer de la sociedad navarra.
Pide a UPN que se aclare ideológicamente, algo que no pedía cuando Sanz presidía el partido.
Mientras Miguel Sanz fue presidente y estuvo con el PP había una constatación de cuáles eran sus políticas. UPN y Sanz han tenido que virar esa línea en aras a la gobernabilidad. Habría que preguntarle si es por convicción o por conveniencia. Pero a partir de la ruptura con el PP, Sanz hace una serie de cosas que no se ven refrendadas por las declaraciones de su presidenta de partido. He de confesar que vi con desazón que saliese el PP llamando palmero (de Zapatero) al presidente del Gobierno y que desde la dirección de UPN no se le defendiera. Esto en mi partido no ocurriría. Máxime cuando es injustificado. Pero no entro en la dialéctica de si uno es bueno o es malo. Hablemos de ideas.
Su relación con Barcina es diferente a la que tiene con Sanz.
Llevarse mejor o peor es algo ajeno a la toma de decisiones en el ámbito de la política. A Barcina como presidenta de UPN le pediría que aclarase cuestiones como lo de Ribaforada, donde está dando amparo al transfuguismo. O en Cintruénigo, donde están boicoteando la gestión de un Ayuntamiento que ellos mismos dejaron en bancarrota. No es una cuestión de relaciones personales. En el futuro nos encontraremos con ella o con otros, en función de contenidos e ideas. Soy consciente de que entre distintos tendremos que hablar, porque no va a haber mayorías absolutas. No hablo de gobiernos, sino de dialogar. Yo no me llevo mal con Yolanda Barcina, pero las relaciones políticas son inexistentes, porque mi interlocutor hoy es el señor Sanz. No ocurre nada más.