08 Oct LA RIBERA DEL EBRO

JESÚS MARI RODRÍGUEZ (Alcalde de Ribaforada) Diario de Navarra – Son muchas las cosas que compartimos en la Ribera del Ebro, pero sobre todo una que ha moldeado nuestro carácter y nuestra forma de ser, común para todos nosotros: el Cierzo (Cercius). Viento del noroeste (NO). Viento fuerte del noroeste. “Un viento capaz de derribar a un hombre armado o a carretas cargadas”. Así describía el Cierzo Marco Porcio Catón, General Romano que pacificó nuestras tierras en el siglo II a.C. El Cierzo forma parte de nuestro clima, de nuestra tierra, de nuestra forma de ser, de nuestra fisionomía, de nuestro paisaje. Los árboles nos señalan la dirección del viento. Conforme crecen, se inclinan, vencidos por el viento, arqueando su tronco. Pero mantienen levantada su copa.

A lo largo de los siglos hemos sabido adaptarnos al Cierzo. Convivir con este viento molesto que agria nuestro carácter, que condiciona nuestras construcciones y que reseca nuestras tierras y cultivos. Los agricultores y hortelanos son un claro ejemplo de cómo adaptarse al Cierzo. Han sabido defender sus cultivos del viento para evitar que se reseque excesivamente la tierra, que rompa las ramas o que doble las plantas. Si nos damos un paseo por cualquiera de las huertas de la Ribera, veremos empalizadas de cañas, cortavientos, insiertos en Ribaforada. Cañas clavadas en el suelo y unidas por unos tirantes horizontales. Parece una estructura frágil pero aguanta y es eficaz: resiste el paso del viento entre ellas y resguarda la huerta, la tierra y sus plantas del Cierzo. Un viento que crea, en nuestro Valle, un micro-clima único y hace que nuestros cultivo, tengan una calidad extraordinaria.

Asistimos el viernes en el Parlamento de Navarra, al pleno monográfico sobre la situación en la Ribera. Una situación que no es nueva. Una percepción, la que teníamos los riberos y las riberas, de que somos ciudadanos de segunda. Una percepción confirmada en los últimos años con cifras y datos, que muestran la desigualdad de nuestro territorio con el resto de Navarra. Desigualdades económicas con indicadores de renta, nivel de desempleo y riesgo de pobreza. Desigualdades en servicios sanitarios y educativos. Desigualdad de oportunidades. Desigualdades que nos llevan a seguir viajando en el vagón de cola de nuestra Comunidad Foral.

Una situación que no es nueva. Una situación que viene de lejos, aunque parece que algunos después de numerosos años de gobierno, ahora se dan cuenta de cuál es la realidad de la Ribera. Una situación que se sigue manteniendo. Porque otros se empeñan en acortar la “brecha identitaria” de la Ribera, en lugar de reducir el desequilibrio y las desigualdades sociales y económicas.

Creo que todos conocemos la receta. La conocíamos antes del Pleno monográfico del Parlamento, y sigue estando de actualidad también ahora. La Ribera necesita un plan de choque. Urgente. Necesita inversiones para mejorar los servicios de sus ciudadanos, mejor sanidad y mejores infraestructuras sanitarias. Recursos para gestionar la diversidad. Planes de inserción. Una política educativa que apueste por el inglés, la FP, la internacionalización y el impulso de la Universidad. Mejores servicios. Agua. Canal de Navarra. Fundamental para las empresas agroalimentarias y la agricultura. Inversiones en infraestructuras agrícolas. En I+D+i. Comunicaciones: Tren de Alta Velocidad con parada de mercancías y pasajeros, y la autovía Madrid-Medinaceli-Tudela. Internacionalización. Alinearse con la Estrategia de Especialización Inteligente de Navarra. Necesita un plan de reindustrialización que cree empleo. Empleo de calidad.

Y necesitamos también, lejos ya de plenos monográficos, creernos que somos capaces de revertir esta situación. Huir del victimismo y confiar en nuestras capacidades. Confiar en nuestras oportunidades. Aprovechemos las ventajas que nos da el Cierzo. Construyamos insiertos, altos y fuertes, con buena base. Apostemos por incentivar un desarrollo de los recursos endógenos de la Ribera, un desarrollo sostenible que nos permita crecer al abrigo del Cierzo.

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